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U. DE CHILE Y OIEA CAPACITARÁN A DIEZ PROFESIONALES LATINOAMERICANOS EN DETECCIÓN DE TOXINAS MARINAS

{mosimage}El Laboratorio de Toxinas Marinas del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, dirigido por el doctor Benjamín Suárez, se encuentra en pleno proceso de capacitación de diez profesionales provenientes de diversos países latinoamericanos en detección de toxinas marinas.

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{mosimage}El Laboratorio de Toxinas Marinas del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, dirigido por el doctor Benjamín Suárez, se encuentra en pleno proceso de capacitación de diez profesionales provenientes de diversos países latinoamericanos en detección de toxinas marinas.

En agosto llegaron los primeros estudiantes: Susana Briceño Guevara, química del Centro de Investigación en Contaminación Ambiental de la Universidad de Costa Rica, y Abel Mendoza, biólogo y auxiliar de investigación del Laboratorio de Toxinas Marinas de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Universidad de El Salvador.

“En los últimos años hemos tenido manifestaciones de marea roja bastante significativas, sobre todo en la costa del Pacífico. Es allí, justamente, donde se ubican los mayores cultivos de conchas y moluscos que se ven afectados con estas floraciones que no sólo producen la muerte de peces, sino también perjudican a mariscadores y pescadores a causa de la veda”, comenta la química Susana Briceño.

Otro tanto ocurre en El Salvador. Según explica Abel Mendoza el año 2004 la marea roja se hizo sentir en las costas del país centroamericano: “El fenómeno duró alrededor de siete meses provocando la muerte de cuatro personas, generando varios intoxicados y afectando la fauna local, ya que sólo en ese período se contabilizó la muerte de 350 tortugas marinas”.

Ambos profesionales manifestaron que “venir a Chile a capacitarse es un desafío interesante que  permite profundizar técnicas que aún no se emplean en nuestros países, por ejemplo, la cromatografía líquida de alta resolución o el bioensayo de ratón con método estandarizado.

Por su parte el Dr. Suárez, señaló que las actividades serán eminentemente prácticas y tutoriales, ajustadas a las necesidades de cada profesional. Al finalizar el mes los alumnos recibirán un certificado generado por la Facultad de Medicina que acreditará la obtención de las competencias requeridas: “Los evaluaremos tal como si fueran miembros de nuestro laboratorio y también les haremos un examen escrito”.


“Nuestro laboratorio es una unidad de capacitación regional para este programa, por eso recibiremos a dos profesionales por mes que se entrenarán con nosotros en técnicas oficialmente aceptadas para el análisis de toxinas marinas, tanto en Santiago como en el laboratorio que tiene la Universidad de Chile en Castro, ambos oficialmente autorizados por el Servicio Nacional de Pesca”, explicó el doctor Suárez.

“La importancia de este tipo de actividad radica en poder entregar asistencia técnica en la modalidad sur-sur, desde un laboratorio en Chile que ha sido potenciado gracias al apoyo del OIEA y de ganar concursos nacionales (FONDEF). Esta asistencia técnica se entrega a otros países de América Latina para ayudarlos a instalar metodologías oficiales de detección de toxinas marinas que causan graves impactos a la salud pública y a las economías de dichos países. De esta manera estas capacitaciones apoyadas por el Proyecto ARCAL instalarán capacidades previamente no existentes en esos países para mitigar dichos impactos y contribuir a la alerta temprana de estos fenómenos tóxicos”, manifestó el investigador.

Proyecto ARCAL

La capacitación se enmarca en un proyecto del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) del Programa ARCAL (Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y Tecnología Nucleares en América Latina y El Caribe) en el que participan actualmente Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela (Proyecto ARCAL RLA/7/014).

El objetivo del ARCAL es potenciar el desarrollo de la ciencia y tecnología nuclear en la región, así como la cooperación técnica entre los países asociados, específicamente en lo que se refiere a salud humana.

Para llevar a cabo este proyecto la Oficina de Cooperación Técnica y Relaciones Internacionales de la Comisión Chilena de Energía Nuclear, realiza la función de enlace entre el Organismo Internacional de Energía Atómica y la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Fuente: El Pulso - U. de Chile

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