Inicio > Nucleoelectricidad > LA NUEVA ESTRUCTURA REGULATORIA DE JAPÓN

LA NUEVA ESTRUCTURA REGULATORIA DE JAPÓN

La nueva regulación nuclear de Japón podría exigir que los operadores estén preparados para prevenir accidentes aún en el caso de guerra o de impacto intencional de un avión. La nueva regulación está aún en su etapa de revisión y de comentarios públicos.

.

 

El accidente de Fukushima ocurrido en Marzo del 2011 dejó de manifiesto que ni el gobierno japonés, el organismo regulador ni la industria habían puesto el cuidado necesario para estar preparado ente un accidente severo. Como parte de las medidas adoptadas para corregir esta situación, se creó un nuevo organismo de seguridad, la Autoridad Regulatoria Nuclear (NRA, por sus siglas en inglés), la cual se encuentra actualmente elaborando nuevos requerimientos de operación, antes de autorizar que los reactores detenidos vuelvan a entrar en funcionamiento. Actualmente todas, excepto 2 unidades, permanecen apagadas y a la espera de permisos para poder volver a operar.

El concepto de la nueva regulación se ha expandido de modo de incluir también desastres naturales de gran magnitud, como el ocurrido en Marzo del 2011. En forma adicional a esto, se incluirán requerimientos que permitan estar preparados ante eventos de terrorismo y guerras. El NRA aplica el concepto de “defensa exhaustiva en profundidad” donde múltiples sistemas de seguridad trabajan de forma independiente para evitar accidentes.

Primero se encuentran medidas de protección de la planta ante riesgos externos, lo que incluye murallas de protección ante tsunamis más altas y robustas, así como resistencia al agua de los edificios claves de la planta. Adicionalmente se realizarán estudios sísmicos más rigurosos, que consideren un período de tiempo mayor para la determinación de si una falla está o no activa – al menos 120.000 años, e incluso hasta 400.000.

Medidas Paliativas

Además de lo anterior, se instauran medidas para prevenir el daño al núcleo del reactor, incluyendo generadores eléctricos móviles, fuentes de agua de respaldo y métodos de inyección de agua. Se considera que esto debería ser suficiente para prevenir accidentes.

La NRA sin embargo, quiere ir un paso más allá, con exigencias que eliminan muchos de las situaciones que contribuyeron a incrementar los problemas para Tepco el 2011. Durante el apagón de la planta de Fukushima Daiichi, Tepco se encontró con importantes dificultades para poder abrir las válvulas eléctricas, con lo que se podría haber despresurizado el reactor e inyectado agua mucho antes, y evitado así la fusión del núcleo. En adelante se requerirá que estas válvulas posean procedimientos para su apertura manual, de modo de evitar que este problema vuelva a ocurrir.

Asumiendo que todo lo anterior fallara, y el reactor llegara a una situación de fusión del núcleo, los operadores deberán ser capaces de aplicar suficientes medidas paliativas para poder enfriar y despresurizar el contenedor, proteger su integridad y mantener el material radiactivo confinado. Se especifican también procedimientos para la ventilación y descarga de los gases.

Si el combustible nuclear fundido estuviera en riesgo de escapar de la vasija del reactor, los operadores deberán contar con sistemas de inyección de agua para enfriar los residuos altamente radiactivos y generadores de calor en el área bajo la vasija. Algunos nuevos diseños de reactores cuentan ya con un sistema receptor de núcleo (“core catcher”) que cumple este fin, pero los diseños japoneses deberán ser actualizados para incluir algún sistema análogo.

imagen1

Dos ideas de medidas paliativas del NRA ante un accidente severo. A la izquierda (a), un sistema de inyección de agua enfría el combustible dañado debajo de la vasija del reactor. (b) A la derecha, un sistema de ventilación con filtrado permite la despresurización evitando una liberación indebida de material radiactivo.

Uno de los aspectos más problemáticos que se vivieron durante el accidente de Fukushima fueron las explosiones de hidrógeno, que destrozaron los edificios y permitieron el escape de material radiactivo al ambiente. Esto podría haber sido evitado mediante el uso de combinadores de hidrógeno, de modo de remover el gas. Fukushima Daiichi contaba con estos sistemas, sin embargo, ellos requerían contar con electricidad para poder funcionar, por lo que quedaron inhabilitados con el apagón de la planta. En el futuro, todos estos tipos de sistemas de seguridad de las plantas nucleares en Japón deberán contar versiones pasivas, que no requieran de electricidad para poder operar. Muchas plantas ya están en el proceso de realizar estas actualizaciones.

 

Con respecto a potenciales atentados terroristas, la NRA ha indicado que se exigirá que los operadores cuenten con una sala secundaria de control, y con fuentes de energía y de agua, a unos 100m del edificio del reactor. Esto, con la finalidad de permitir el control remoto de la planta ante el potencial caso de choque intencional de un avión que pudiera causar incendios y daños en el lugar.

 

Finalmente se tendrá una respuesta más flexible ante emisiones radiactivas. La NRA quiere que los operadores tengan a su disposición cañones de agua para rociar agua o espuma, de modo de detener y atrapar material radiactivo en el punto donde se esté produciendo la liberación y evitar así una dispersión extensa de este.

Revisión de la regulación

Las exigencias anteriores son el resultado de la revisión de los estándares internacionales y la retroalimentación de operadores de plantas nucleares. Estas exigencias están ahora en período de consulta pública, antes de su entrada en vigencia planificada para el mes de Julio.

La NRA ha dicho previamente que las compañías podrán solicitar las inspecciones y premisos antes del mes de Julio, pero el resultado final no se les entregará hasta después de que todos los requerimientos hayan sido legislados.

Fuente: world-nuclear-news

 

1 1 1 1 1 Califique este articulo 0.00 (0 Votos)