Cuando una mujer recibe un diagnóstico de cáncer de mama, resulta fundamental conocer con precisión el avance de la enfermedad para definir los pasos siguientes. En este proceso, la medicina nuclear ofrece herramientas que permiten obtener información relevante para los equipos médicos.
Entre ellas está el tecnecio-99m, radioisótopo producido por la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) que se utiliza en procedimientos como la identificación del ganglio centinela, técnica que permite evaluar si el cáncer se ha propagado hacia los ganglios linfáticos y orientar las decisiones quirúrgicas. También se emplea en estudios para detectar posibles metástasis óseas.
Asimismo, la institución produce flúor-18, utilizado en radiofármacos para estudios de tomografía por emisión de positrones (PET), lo que permite evaluar con alta precisión la extensión de distintos tipos de cáncer, incluido el de mama, en determinadas situaciones clínicas.
Investigación que abre nuevas posibilidades
Junto con su producción regular, la CCHEN impulsa el desarrollo de capacidades asociadas a radioisótopos como el lutecio-177 y el cobre radiactivo, cuyas aplicaciones se investigan internacionalmente para avanzar hacia tratamientos dirigidos y nuevas alternativas de diagnóstico en oncología.
Entre las posibilidades que se estudian se encuentran aplicaciones para cánceres de mama avanzados, mediante compuestos capaces de reconocer características específicas de las células tumorales.
Un aporte que se extiende a otros tipos de cáncer
La contribución de la CCHEN a la salud también se manifiesta en el tratamiento de otras enfermedades oncológicas, como el cáncer de tiroides, patología que afecta mayoritariamente a mujeres. De hecho, según la Fundación Arturo López Pérez (FALP), más del 80% de las personas diagnosticadas con esta enfermedad son mujeres.
En este ámbito, la institución produce yodo-131, radiofármaco utilizado en el tratamiento de determinados tipos de cáncer de tiroides. Durante 2025, la CCHEN produjo 3.687 dosis de este radiofármaco, que mediante el trabajo conjunto con Cenabast llegó a 640 pacientes de regiones, contribuyendo al acceso a tratamientos especializados.
A ello se suma la producción de flúor-18 FDG, que durante el mismo año alcanzó un máximo histórico de 3.407 dosis, destinadas a estudios de medicina nuclear utilizados en el diagnóstico y evaluación de diversas enfermedades, entre ellas el cáncer.
Esta capacidad de producción nacional, junto con otros avances institucionales, fue uno de los aspectos destacados en la obtención del Premio Anual por Excelencia Institucional 2026, reconocimiento que la CCHEN recibió por primera vez en su historia.
En el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, la CCHEN releva la importancia de los controles médicos oportunos y del acceso a tecnologías que contribuyan a mejorar la atención oncológica, reafirmando su compromiso con una ciencia que, desde sus laboratorios, aporta a la salud y a la calidad de vida de las personas.
