Salar del Huasco: ciencia colaborativa en uno de los ecosistemas más extremos del altiplano

Los salares andinos se distinguen por ser ecosistemas únicos y altamente vulnerables. Su singularidad responde a procesos genéticos que se remontan a millones de años, a complejas dinámicas microbiológicas y a una hidrogeología particular que condiciona su existencia. A ello se suman elevadas tasas de evaporación, estrechamente ligadas a variables climáticas, factores litológicos y a la presencia de flora y fauna endémica.

Recientemente, la Dra. Ana Valdés, investigadora del Centro de Tecnologías Nucleares en Ecosistemas Vulnerables (CTNEV) de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), participó en el monitoreo de suelos y microbiota del Salar del Huasco, ubicado a 3.888 msnm en la Región de Tarapacá. Esta expedición fue posible gracias al financiamiento de ANID, a través del proyecto Anillo en Litio y Salares “Servicios ecosistémicos de salares: identificación del potencial biotecnológico y amenazas ambientales claves (MESS) ATE240021”, liderado por la Dra. Cristina Dorador y ejecutado por la Universidad de Antofagasta, con la CCHEN como entidad colaboradora.

La Dra. Ana Valdés durante el monitoreo de suelos y microbiota del Salar del Huasco.

En esta ocasión, el equipo multidisciplinario estuvo conformado por microbiólogos(as), geólogos(as) e ingenieros(as) de la Universidad de Playa Ancha, además del apoyo comunicacional de Rodrigo Maluenda, a quien corresponden los créditos fotográficos.

El proyecto tiene como objetivo llevar a cabo un estudio biogeoquímico tendiente a investigar sobre  la formación de suelos en sistemas extremos, caracterizados por su alta salinidad, importantes altitudes entre otras características, y su relación con comunidades microbiológicas.

Para ello, se realizará la caracterización geoquímica de los suelos y del sustrato detrítico sobre el cual se desarrollan, mediante técnicas nucleares y afines, incluyendo la aplicación de isótopos y otras mediciones especializadas. Asimismo, el proyecto contempla el análisis de la vegetación y de las aguas, con el fin de identificar las especies microbiológicas presentes.

A mediano plazo, se espera contar con resultados que permitan profundizar en la comprensión de los procesos de formación de suelos y de su relación con las comunidades microbiológicas y su entorno inmediato.