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A SETENTA Y DOS AÑOS DE LA PRIMERA REACCIÓN NUCLEAR EN CADENA CONTROLADA

EL 2 DE DICIEMBRE DE 1942, ENRICO FERMI REVOLUCIONÓ LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

fisión nuclear

En un estadio abandonado de la Universidad de Chicago, el 2 de diciembre de 1942, un italiano considerado como uno de los científicos más destacados del siglo XX, Enrico Fermi, logró hacer funcionar, por primera vez, la llamada pila atómica, Chicago Pile-1,( CP-1), donde logró la reacción nuclear en cadena auto sostenida y controlada.

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Enrico Fermi, nació en Roma en 1901 y falleció en Chicago en 1954. El año 1938 obtuvo el Premio Nobel de Física. El elemento Fermio, producido el año 1952, fue nombrado así en su honor.

Uno de los principales colaboradores de Fermi fue Leó Szilárd, quien descubrió la reacción nuclear en cadena.

El 2 de diciembre de 1942, concluía un proceso de investigación, que consistió en el bombardeo con neutrones, de unos 63 elementos diferentes, de los cuales, en unos 40, observaron transmutación. Fue, también, el inicio del desarrollo nuclear a gran escala.

Uno de los descubrimientos extraordinarios de Fermi y su equipo fue observar que los neutrones, al atravesar parafina sólida o agua, en vez de disminuir su eficacia como proyectiles, había aumentado considerablemente: había descubierto la pérdida de energía de los neutrones, por choques con los protones de los elementos que actuaban como moderador.

Con dicho descubrimiento, se dieron a la tarea de fabricar una serie de isótopos radiactivos. En 1934 empezó a bombardear Uranio y luego obtuvieron elementos desconocidos, los transuranianos. Estaban, sin saberlo, descubriendo la fisión del Uranio.

A partir de ese descubrimiento, Irene Curie y su esposo sospecharon que estaban frente a una reacción nuclear completamente nueva y continuaron con estos intrigantes experimentos. Lo propio hizo Otto Hahn y Fritz Strassman, quienes, después de varios experimentos, algunos fallidos, comprobaron el proceso de fisión, el que bautizaron como KERNSPAITUNG, esto es, fisión del núcleo del uranio.

Todos los laboratorios del mundo se dieron a la tarea de reproducir el fenómeno y a seguir investigando. Fue así como Lisa Meitner y Robert Frish se atrevieron a bosquejar una teoría de la fisión nuclear, inspirada en el modelo atómico de Bohr.

Esta es una de las historias más fascinantes del intelecto humano, el que finalmente significó, a través de las últimas décadas, la presencia de la energía nuclear en las principales áreas del desarrollo económico y social, en la gran mayoría de los países del mundo. Sólo una década después, en Idaho, el 20 de diciembre de 1951, entró en funcionamiento la primera central nuclear para generar electricidad, de 100 kilowatts, en el Reactor Arco. Tres años después, la Unión Soviética, mediante la central nuclear de Obninsk, generaba 5 megawatts, los que fueron conectados a la red eléctrica.

Es así como, a partir de 1954, la energía nucleoeléctrica ha tenido un gran desarrollo. Hoy la energía nuclear es responsable del 15% de la electricidad generada en el mundo, lo que significa evitar la generación de aproximadamente 1.000 millones de toneladas de dióxido de Carbono por año.

En nuestro medio, a 50 años de la creación de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) y a 40 años de la primera reacción nuclear de fisión controlada en el RECH-1, podemos comprobar que el aporte institucional en investigación, desarrollo y la producción de isotopos y radiaciones, ha significado un aporte sustancial al desarrollo nacional.

El legado más preciado de la CCHEN es el conocimiento experto, el que puesto al servicio de miles de chilenos, ha significado un aporte muy importante a la salud, la agricultura, el cuidado del medioambiente, la innovación científica, la minería, el desarrollo tecnológico y la formación de capital humano.

La incorporación de nuevas tecnologías ha impactado positivamente áreas tales como la medicina nuclear, con diagnósticos más certeros, menos invasivos y con terapias para diversas enfermedades, donde destaca la lucha contra el cáncer; el acceso a bienes básicos como agua y energía; el desarrollo de una agricultura sustentable y la obtención de alimentos con mejores características nutritivas.

Los próximos 50 años de la CCHEN estarán marcados por una renovada contribución científico- tecnológica y la transferencia de sus beneficios a la sociedad, cumpliendo así con su rol de organismo experto y satisfaciendo las crecientes demandas de la sociedad a sus instituciones públicas y en particular a las del ámbito científico tecnológico.

Por Rosamel Muñoz
Jefe de Difusión y Extensión
Comisión Chilena de Energía Nuclear

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